jueves, 20 de septiembre de 2018
Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. - Salmos 16:11 ********* Hoy es uno de esos días en donde uno propone y sólo Dios dispone... Me encuentro en un Mesón y tengo un dolor de cabeza GIGANTE. Me había dispuesto llegar al pueblo de San Germán para llevar la Palabra, pero... Este intenso dolor asociado a la densa bruma en el ambiente ha activado mi sinus. Y bueno, usted se preguntará que tiene que ver esta experiencia con el versículo anterior... ???? Para mi mucho. Mucho pues a pesar del intenso dolor que tengo, mi corazón esta intacto. Sí, mi vida esta vestida de fe. Una fe que me alegra y da PAZ. Una fe que sobrepasa todo entendimiento, toda enfermedad y toda tormenta. Dios me ha mostrado la senda de una vida plena, una vida que no merezco y que por su inmenso AMOR hoy puedo compartir contigo aunque me palpite la cabeza. Medita en esto: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. - Juan 16:33 -SAC
jueves, 23 de agosto de 2018
domingo, 18 de febrero de 2018
Dios es experto restaurando corazones
*Restaurado*
Para muchas personas en todo el planeta, la soledad es su diaria compañera. Gente que teniendo parientes, no guardan ningún tipo de relación empatica con ellos. Seres que a pesar de estar acompañados, el fantasma de la soledad les abruma el pensamiento.
Este síndrome, esta agria forma de vivir hace que demasiadas gentes sucumban ante la tentación de tener que llamar la atención de forma equivocada. En mi juventud viví esa experiencia amarga, a pesar de que contaba con el amor incondicional de mi madre.
Y es que, la mente y el espíritu humano son fragiles, y si la pieza fundamental no está, la ruina es segura. Entonces la duda, la depresión y la desesperación se pueden hacer demasiado habituales.
Dejemos que el Señor sea ese compañero fiel en nuestro caminar por la vida. Que un vaso de agua sea la simple excusa para tener PAZ, y sobre todo fe. Que las ruinas en el alma nos hagan sonreír a pesar de lo que opine el resto de la gente. Ellos dirán que estamos locos, el enemigo querrá hundirte en su locura, tratando de destruir toda posibilidad de victoria.
Aunque las soledades sean evidentes, recuerda que el Señor es experto restaurando corazones que han sido abandonados.
Salmos 27:10
Aunque mi padre y mi madre me dejaran,Con todo, Yaveh me recogerá.
!Ánimo!
-SAC
#PicsArt
viernes, 19 de enero de 2018
jueves, 18 de enero de 2018
Para vivir no hay nada mejor que amar
*Amar*
Romanos 12:15
Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
Hablaba con un hermano del pueblo de Santa Isabel (Puerto Rico). Con lágrimas me confiaba un dolor profundo. Uno de esos dolores que marchita el alma. Su padre, de 89 años acostumbraba pegarle a su madre, también ansiana.
Desde que él recuerda su padre fue un abusador con su mamá y con él cuando era niño. Este hermano de 65 años me contaba como se tuvo que ir de su hogar cuando aún era un adolescente. En verdad una historia que parece de esas que se ven en la televisión; una de esas historias a las que uno no le encuentra sentido.
¿Como es posible que ese hombre halla durado tanto tiempo haciendo mal? Me preguntaba en mis adentros...
Me limité a escuchar aquella amarga historia dejándole desahogarse y luego juntos oramos por él, su madre, y su padre; autor de demasiadas amarguras.
Hoy fue un día intenso, uno pintado con colores tenues y de poca luz.
Allí frente a su casa bajaba del auto unos paquetes cuando llegué de sorpresa y le ofrecí una tablita que decía: NO TE RINDAS.
Inmediatamente me dijo con ojos llorosos su triste realidad. Igual a mi hermano de la anterior historia, esta joven mujer me confiaba su prueba de AMOR marchito.
Después de 14 años de matrimonio estaba separada de su esposo por vez primera. Me confesó como este le maltrataba psicológicamente prohibiendole hasta sentarse en el balcón de su propia casa. Celos, celos y más celos....
Y, yo que a veces llego como en paracaídas, le dí aquella tablita con aire de profeta. Había llegado a tiempo para compartir una PALABRA de esperanza y fe.
Miéntras escribo desde esta ventana en un restaurante de comida rápida, el sol me besa las mejillas y lloro emocionado. Lloro porque el dolor de estos hermanos también se ha convertido en mi dolor. Aquel hombre de 65 años hablaba con el dolor de un adolescente. Aquella dulce mujer maltratada traía a mi memoria tantos momentos...
Un poco más sosegado, escribo y medito y resumo que a pesar de todo, hice cabalmente la encomienda que el Señor me dio: Amar.
-SAC